La Asociación Nacional de Informadores de la Salud ha publicado el “IV Barómetro de Periodismo Sanitario”. Los periodistas de los medios de comunicación reconocen que existe una mala retribución económica y la ausencia de desarrollo profesional.

El 8,7% de los periodistas sanitarios cobra menos de 1.000 euros y el 14,7% dejaría la especialización, a pesar de considerar mayoritariamente que esta sigue siendo “una necesidad vigente hoy en día”. El descontento acerca de la retribución y las posibilidades de desarrollo profesional lleva a cerca del 30% a desear un cambio de trabajo, aunque obtiene las puntuaciones más alarmantes en el grupo de los periodistas especializados en salud que trabajan en medios de comunicación, que otorgan una nota de 5,9 y 6,5 a estas dimensiones, respectivamente.

El IV Barómetro de Periodismo Sanitario, que traza una radiografía de la situación de la comunicación sanitaria en España desde la óptica de sus profesionales, fue presentado por la presidenta de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), Graziella Almendral, y el director del Grupo Análisis e Investigación, responsable del Monitor de Reputación Sanitario (MRS), José María San Segundo.

Estas dos entidades registraron la participación en la encuesta de 118 profesionales asociados a ANIS que desempeñan su labor en medios de comunicación y agencias de prensa (19,7%), gabinetes de prensa de instituciones o centros sanitarios públicos (17,9%), agencias de comunicación (17,1%), gabinetes de comunicación o marketing de farmacéuticas o fabricantes (15,4), entre otros ámbitos.

El 23,3% de los profesionales son autónomos o freelance, una tipología de trabajo que ha aumentado respecto al anterior Barómetro casi dos puntos porcentuales. Además, el porcentaje de profesionales especializados que trabajan de manera estable en medios de comunicación ha descendido del 24,3 en 2022 al 19,7% en esta última edición del estudio, correspondiente con el año 2023.

Desde el punto de vista de Almendral, los datos del Barómetro señalan que parte de la insatisfacción con sus empleos de los periodistas especializados en salud se sustenta en que “la exigencia de la especialización ha ido en aumento, así como la carga de trabajo, que es grandísima, pero la mejora de las condiciones laborales no ha ido al mismo ritmo”. En este mismo sentido, San Segundo recalcó que, según los datos del informe, como conclusión general puede aseverarse que la del periodista sanitario es “una profesión considerada pero poco reconocida y mal retribuida”.

A pesar de los recientes problemas sanitarios, sólo el 50,7% de los encuestados considera que la especialización en salud se ha potenciado en los últimos años; el 50,6 señala que el incremento de trabajo a partir de la pandemia mundial por COVID-19 no ha ido acompañado de una mejora de las condiciones, al contrario: el 14,6% incluso reporta una reducción de la retribución (el doble que en la anterior edición del Barómetro) y el 15,7% ha sufrido la pérdida de su trabajo (11 puntos por encima del dato del informe anterior).

Tal y como explicó San Segundo, en este apartado, además, se detecta que la perspectiva general respecto a condiciones laborales empieza a ser claramente negativa entre los periodistas sanitarios y peor que en la anterior edición del Barómetro en todos los indicadores (carga de trabajo, retribución, condiciones, jornada).

Los periodistas especializados en salud participantes en el estudio fueron invitados a evaluar la comunicación de instituciones y empresas del sector. En este sentido, los hospitales y clínicas alcanzan las mejores valoraciones, tanto en calidad de la información sanitaria, con 76,7 puntos sobre 100, como en la transparencia (62,1) y disponibilidad para los medios (67,8).

Llama la atención que la Comunicación tanto del Ministerio como de las consejerías de Sanidad suspenden o superan por poco el aprobado en todas las dimensiones analizadas. Así, las consejerías de Sanidad suspenden en calidad de la información sanitaria (35 puntos de 100) y transparencia (48 puntos), superan por poco el aprobado en cuanto a eficacia de sus gabinetes de prensa (53,3) y son las que peor nota sacan en cuanto a la disponibilidad de sus representantes para los medios, con 53,7 puntos de 100 posibles.

El Ministerio de Sanidad sale mejor parado que las consejerías de la puntuación que hacen los periodistas especializados de su trabajo de Comunicación. Aunque suspende en transparencia, con 49,9 puntos sobre 100, alcanza el aprobado raspado en cuanto a calidad de la información sanitaria suministrada y sólo alcanza los 53,3 puntos en lo que respecta a la eficacia de su gabinete y los 54,6 puntos en términos de disponibilidad de sus representantes para los medios.

Por el contrario, la comunicación desarrollada por hospitales y clínicas es mejor valorada por parte de los periodistas especializados, que conceden un 76,7 (sobre 100) en el apartado de calidad de la información sanitaria, un 67,8 en disponibilidad para los medios, un 62,1 en transparencia y un 56,7 en eficacia.

Por lo que respecta a los gabinetes de las empresas farmacéuticas, suspenden en transparencia, con 44,9 puntos, y calidad de la información (44,9) y aprueban en disponibilidad para los medios (59,4) y eficacia de sus gabinetes (60 puntos sobre 100).

Otras cuestiones analizadas fueron el rigor informativo que observan en los medios de comunicación, por tipologías. Así, al igual que ha sucedido en anteriores ediciones del barómetro, la referencia en rigor informativo sigue siendo la prensa especializada con un 8,47 sobre 10, seguida de los medios nacionales (7,16), las emisoras de radio (6,96), los medios 100% digitales (5,91) y las cadenas de TV (5,84), en unas valoraciones que, en todos los casos, han mejorado respecto a la anterior edición del estudio.

En otro orden de cosas, la valoración que los periodistas especializados realizan de los diferentes aspectos del ejercicio profesional ha ido al alza y consigue en todas esas dimensiones un aprobado. Valoradas de 0 a 10, las puntuaciones más altas las obtienen las categorías relativas a la “consideración de mi criterio por parte de los responsables” (7,73), la “relación con los jefes” (7,66), la “carga de trabajo” (7,57) y la “autonomía” (7,44).

También son bien valoradas la “libertad de expresión” (7,26), el “desarrollo profesional” (7,0) y la “elección de temas propios” (6,96) e incluso aspectos como el “reconocimiento profesional” (6,48) y la “retribución” (6,27) sobrepasan el aprobado.

Preguntados directamente acerca de los puntos que a su juicio hay que reforzar para mejorar la profesión, los periodistas sanitarios señalan en un 34,5% a la retribución, en un 22,4% a la formación y especialización y en un 15,5% al reconocimiento profesional, como cuestiones destacadas.

Por áreas de desempeño dentro de la profesión periodísticas, quienes se sienten peor retribuidos son los profesionales de los medios de comunicación y agencias de prensa, que conceden a este aspecto una nota de 5,9 y la elevan sólo hasta el 6,1 cuando son preguntados por el reconocimiento profesional hacia su trabajo y al 6,5 en cuanto a las posibilidades de desarrollo profesional.

Los profesionales de las agencias de comunicación achacan una menor libertad a la hora de escoger temas propios (6,5) y un reconocimiento profesional más limitado (5,9), mientras que los periodistas que trabajan en los gabinetes de instituciones o centros públicos son los que más bajo puntúan al ser preguntados por su libertad de expresión (6,9).

Para acceder al barómetro completo, pinche aquí.