El pasado 13 de mayo se celebró el Día del Niño Hospitalizado. El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid se sumó a la celebración de esta efeméride recordando la importancia de estos profesionales en la recuperación infantil.

El tratamiento fisioterápico del niño en el ámbito hospitalario es tan versátil como el tipo de dolencia que presenten los menores, centrado en la mejora de la funcionalidad del sistema afectado y en la disminución de los síntomas.

Hay cerca de siete millones de menores de 16 años en España (población pediátrica), lo que supone un 14,77% de la población total española, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Para el manejo hospitalario infantil, el sistema cuenta con cerca de 9.000 camas, de las cuales cerca de 8.000 pertenecen al Sistema Nacional de Salud (SNS).

Desde el CPFCM recuerdan algunas de las patologías en las que interviene la fisioterapia en tres grandes áreas:

– Afectaciones respiratorias. Hay niños con afectación respiratoria en múltiples circunstancias en el ámbito hospitalario. Desde el ingreso por bronquiolitis en una UCI, el ingreso por una crisis asmática en una planta de pediatría o el deterioro de la función respiratoria en un paciente seguido por una Unidad de Atención Paliativa.

Siendo cada circunstancia muy diferente, la fisioterapia vela en estos casos por mejorar la ventilación, disminuir el trabajo respiratorio, facilitar la eliminación de secreciones y educar al paciente y a su familia en el automanejo.

Carlos Martín Gómez, fisioterapeuta e investigador en la Fundación para la Investigación Biomédica Hospital Niño Jesús, explica que “con este tipo de intervenciones conseguiremos mejorar el bienestar, disminuir el tiempo de ingreso y la necesidad de fármacos”.

– Afectaciones musculoesqueléticas. Los fisioterapeutas se encuentran en la edad pediátrica con afectaciones traumatológicas, ortopédicas congénitas o de desarrollo, además de reumatológicas, las cuales necesitan manejar con el objetivo de eliminarlas en algunos casos y permitir al niño el mejor desarrollo posible.

Puede ser una tortícolis congénita, pie zambo, escoliosis, artrosis o secuelas ortopédicas de una enfermedad neurológica, entre otras.

Aunque cada una sea diferente, hay una serie de objetivos comunes en el abordaje:
Disminuir o eliminar el dolor, prevenir o posponer cirugías, mejorar la funcionalidad y tratar la recuperación posterior a una cirugía.

Martín señala que “consiguiendo que el impacto sea menor, ayudamos a disminuir las estancias hospitalarias y logramos la vuelta más precoz a una situación de normalidad. También entrenamos a pacientes y familias para que la funcionalidad, autonomía y desempeño de niñas y niños sean las máximas posibles”.

– Afectaciones neurológicas. Las secuelas de un daño cerebral congénito o adquirido tienen un impacto muy heterogéneo, dependiendo del niño, y hay un gran campo de trabajo y mejora.

Ya sea una parálisis cerebral, secuelas de accidente de tráfico o secuelas de una cirugía oncológica en el sistema nervioso, hay afectación motora y/o sensitiva en mayor o menor nivel. El objetivo general con estos pacientes ha de ser altamente individualizado para cada situación. El fisioterapeuta trabajará por mejorar la funcionalidad, autonomía y participación tan pronto como sea posible.

En un porcentaje grande es imposible que el niño obtenga una funcionalidad y participación normotípicos. Pero conseguir que estos sean los mayores posibles es el reto que permite que pacientes y familias tengan una mayor autonomía y participación en la sociedad.

Existen más áreas de trabajo, como salud mental (como trastornos de la conducta alimentaria), oncología (manejo de dolor, disminución de efectos negativos de la quimioterapia y manejo o entrenamiento de secuelas quirúrgicas) y obesidad (programas de ejercicio para mejora de composición corporal y prevención de enfermedades), entre otras.

Carlos Martín subraya que “la fisioterapia es una pieza más de todo el equipo hospitalario y ha demostrado que tiene una relación costoefectiva muy beneficiosa para el paciente y su familia. Pero, más allá, nuestro único objetivo es velar por el bienestar biopsicosocial de los pacientes pediátricos y su entorno. En este caso, generando valoraciones e intervenciones individualizadas y con objetivos concretos para que la población infantil afectada pueda volver a su entorno en las mejores condiciones y tan pronto como sea posible”.