Con motivo de la Semana del Corazón, el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Madrid ha publicitado una nota realizando una serie de consideraciones y consejos sobre la importancia del ejercicio fisioterapéutico para la salud cardiovascular.

Las afecciones cardíacas constituyen la primera causa de muerte en el mundo (suponen el 16% del total de fallecimientos, según la Organización Mundial de la Salud) y el problema va en aumento. El tabaquismo, la diabetes, la presión arterial alta y la obesidad y el sobrepeso siguen siendo sus principales causas. En España, el 57,3% de la población tiene dos o más factores de riesgo cardiovascular, según cifras de la Fundación Española del Corazón.

Ante estas enfermedades, la intervención fisioterápica se produce desde el momento de la prevención, cuando se advierten altos factores de riesgo, pasando por la rehabilitación cardiaca tras un evento coronario, y continúa después, en el periodo de mantenimiento, para lograr que las personas enfermas puedan retomar su vida cotidiana con la mayor normalidad.

El CPFCM destaca en este sentido la importancia del papel que desarrollan en los equipos interdisciplinares de prevención y rehabilitación cardiaca, para aportar una atención integral al paciente.

Aurora Araújo, decana del CPFCM, afirmó que “es necesario aumentar el número de estos equipos multidisciplinares en nuestro país. Resulta una inversión reducida a cambio del beneficio que generan, pudiendo influir a la vez de forma positiva sobre otras enfermedades”.

El fisioterapeuta es el profesional adecuado para la aplicación del ejercicio terapéutico en estos programas. Su trabajo consiste aquí en la aplicación de diversos ejercicios calisténicos (fomentan el movimiento de grupos musculares), de flexibilidad, aeróbicos, de fuerza y de resistencia. En paralelo, la fisioterapia colabora a educar al paciente acerca de los factores de riesgo cardiovascular.

Así, la fisioterapia contribuye a mejorar las funciones del sistema cardiovascular, musculoesquelético y pulmonar, actuando, por ejemplo, sobre la frecuencia cardiaca (para reducirla), sobre contractilidad, etc.

Estos profesionales sanitarios se encargan de diseñar un programa personalizado y adaptado a las condiciones de cada paciente para lograr su rehabilitación, trabajando de forma progresiva la intensidad, duración, frecuencia y tipos de ejercicios. Además, realizan una supervisión constante del programa de actividad física y de los factores de riesgo, para evitar la aparición de efectos adversos.