La OMS alerta de los peligros de la vida sedentaria

La OMS advierte que el sedentarismo es tan nocivo para la salud como la mala alimentación o el tabaquismo o el consumo de alcohol. Recomienda, como mínimo, 90 minutos de ejercicio semanal.

Mientras las calles se llenan de corredores contagiados por la moda del running, existe otro amplio grupo de gente que lleva una vida mucho más sedentaria. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se definen como inactivas aquellas personas que no realizan más de 90 minutos de actividad física a la semana.

Según un informe de esa misma organización, más de la mitad de los adultos de los países desarrollados realiza una actividad física insuficiente. El sedentarismo resulta muy peligroso  e influye tanto en el estado de salud como la mala alimentación, el tabaquismo o el consumo de alcohol.

Empezar a mantener una vida activa no es complicado,  basta con realizar más de hora y media de actividad física a la semana distribuida en tres días. El propósito es fácil de cumplir y los beneficios que aporta son muchos.

La OMS ha publicado una serie de advertencias sobre el sedentarismo:

- España es uno de los cuatro países más sedentarios de Europa, por detrás de Grecia, Bulgaria y Portugal.

- La falta de actividad física y la mala alimentación son la segunda causa de muerte en el mundo después del tabaquismo. Según un informe publicado en 2010, la inactividad física provoca 3,2 millones de muertes prematuras cada año.

- Las personas con poca actividad física tienen entre un 20 -30% más de posibilidades de morir de forma prematura.

- La actividad física regular reduce el riesgo de padecer depresión. Francisco García-Muro, coordinador de la sección de fisioterapia en la actividad física y deporte en el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, explica que “igual que el ejercicio físico ayuda a segregar endorfinas e influye de forma positiva en el estado de ánimo, se puede pensar que la falta de actividad física genera el efecto contrario. No a todo el mundo que es sedentario le pasa esto, también entra en juego la predisposición de cada persona”.

- El sedentarismo duplica el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo II a la vez que aumenta el riesgo de padecer hipertensión arterial.

- Las mujeres sedentarias notan más los efectos de la menopausia. El doctor José Ramón González-Juanatey, presidente de la Sociedad Española de Cardiología, asegura que “la actividad física regular ayuda a reducir o limitar los cambios metabólicos asociados a este ciclo”. Otros estudios señalan que puede reducir los efectos de la menopausia ya que las mujeres activas llegan a ese momento hormonal con mejor hueso.

- Las personas sedentarias tienen menos facilidad para abandonar el tabaquismo y seguir una dieta saludable. En otras palabras, la actividad reduce de forma aguda el deseo de fumar.

- Abandonar la inactividad física no significa tener que realizar un ejercicio intenso. Lo ideal es realizar una actividad moderada tres veces a la semana, es decir 150 minutos semanales, indica García-Muro, para el que no basta con salir un día a correr: “Hay que seguir un ritmo continuado, no vale con hacer una vida normal y de repente pegarse una carrera".

- No hace falta tener sobrepeso u obesidad para sufrir las consecuencias nocivas del sedentarismo, los delgados también las padecen: “Hay estudios que indican que fallecen más delgados sedentarios que personas con sobrepeso que son activas”, apunta García-Muro.

- La vida sedentaria se asocia con algunos tipos de cáncer. Según el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, la relación entre inactividad y cáncer es sólida. En concreto, se habla de la relación con el de colon porque la falta de ejercicio hace que disminuyan en nuestro cuerpo los niveles de ciertas hormonas y enzimas protectoras, hace que los alimentos estén más tiempo en el intestino (lo que incrementa el riesgo de padecer cáncer de colon) y empeora la respuesta del sistema inmunitario.

- El sedentarismo no es el estado natural del hombre. Como bien señalan Julio Basulto y Juanjo Cánceres, autores del libro “Comer y correr”, “la especie humana ha evolucionado y se ha adaptado para ser físicamente activa a lo largo de toda su vida y, por tanto, los modos de vida sedentarios son insanos. De todo ello se deduce que cuanto más físicamente activos sean los individuos, mejor”.

- La vida sedentaria genera más inactividad: “Igual que se pueden hacer adaptaciones positivas al esfuerzo, también se tienen adaptaciones negativas a la inmovilización”, explica García-Muro. Si existe alguna razón que lleva a la inactividad y luego no se abandona ese estilo de vida, se acaba entrando un círculo vicioso que genera más inactividad de la que cada vez es más difícil salir.

- El sedentarismo se rompe andando, una práctica que mejora la salud aeróbica y metabólica del individuo y que además ayuda en la lucha contra la obesidad. La OMS señala que hacerlo durante una hora al día reduce el riesgo de sufrirla en un 25%.

- La inactividad produce aumento de apetito y, por tanto, aumento de peso. Según un estudio de la Escuela de Medicina de Harvard (EE.UU), pasar más tiempo sentado en el sofá hace que se tengan más ganas de comer porque se deja de segregar irisina, una hormona que se ocupa de convertir la grasa blanca (mala) en grasa parda (buena).

- Los sedentarios suelen presentar más problemas para dormir. Los especialistas en medicina del sueño recomiendan practicar ejercicio físico para garantizar un buen descanso nocturno. Según señalan, la actividad física facilita el sueño y lo hace más reparador siempre y cuando realice como mínimo tres horas antes de ir a dormir.

-  Los sedentarios son menos productivos. Los trabajadores que dejan su lugar de trabajo durante media hora cada día para participar en una actividad física tienden a trabajar más intensamente y hacerlo de forma más productiva.

- El ejercicio físico facilita el parto a las mujeres embarazadas. Según el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (CAOG), deben realizar una actividad física moderada durante todos los días. Esta actividad reduce el riesgo de tener bebés con más de cuatro kilos de peso y, por tanto, reduce el riesgo de que el nacimiento se produzca por cesárea.

- De padres activos, salen hijos activos. “El ser humano es activo por naturaleza, el problema es que la sociedad actual está alterando ese patrón y haciendo a los niños más sedentarios”, afirma García-Muro, quien insiste en la necesidad de no plantar a los niños delante de la tele o dejarles el móvil: “Hay que educar a los niños en la actividad física para que no terminen convirtiéndose en adultos sedentarios”.

- El ejercicio físico también conlleva beneficios sociales. Como señala la web madridsalud.org, de la práctica masiva del ejercicio se deriva una reducción de costos en atención sanitaria, la mejora del rendimiento escolar y a su vez la disminución del absentismo laboral.

 


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