La OCDE avisa de la fragilidad de la sanidad si no hay reformas

La OCDE ha alertado de que el coste sanitario está creciendo en los países más ricos. La situación será insostenible si no se toman medidas como invertir en promoción y prevención de la salud.

El informe realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recuerda que la crisis provocó una desaceleración en el crecimiento del presupuesto sanitario, particularmente en Europa. Sin embargo, las previsiones apuntan a que el gasto público en salud, que actualmente representa el 6% del Producto Interior Bruto (PIB), aumente hasta el 9% en 2030 y el 14% en 2060.

El máximo se da en Estados Unidos (17 % con un 8 % para el sector público y un 9 % para el privado), seguido de lejos por Holanda y Francia (12 % cada uno, y con un peso del sector privado reducido al 2 y al 3 % respectivamente).

España se sitúa en la media de la OCDE con un 8,9% de su PIB destinado a la sanidad, mientras que los que menos parte de su riqueza dedican a este campo son México (6 %, de los cuales el 3 % con financiación pública y otro tanto privada), Estonia (6 %) y Turquía (5 %).

Por ello, en su último informe sobre la sostenibilidad fiscal de los sistemas sanitarios, la OCDE alerta de que en la mayoría de países el presupuesto sigue siendo insuficiente por lo que, de cara a los próximos años, será complicado seguir garantizando la misma salud de los ciudadanos y la adquisición de innovación sin grandes reformas y un trabajo conjunto de los ministerios de Sanidad y Hacienda.

Este organismo recuerda que los fondos públicos siguen representando alrededor de tres cuartas partes del gasto sanitario de cada país, y en muchos esta financiación pública sigue dependiendo de los impuestos que pagan los ciudadanos a través de sus nóminas, por lo que irán disminuyendo a medida que envejezca la población.

En países como Austria, República Checa, Alemania, Corea, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia, más del 70% de la financiación pública para la salud proviene de las contribuciones sobre la nómina. Y salvo en Francia, los impuestos relacionados con el consumo de alcohol, tabaco o alimentos poco saludables apenas sirve para financiar la sanidad.

Además, la OCDE recuerda que los gobiernos podrían aliviar sus presupuestos sanitarios si fueran "más selectivos" a la hora de financiar prestaciones, fomentaran mecanismos de pago a proveedores en función de los resultados obtenidos o impulsaran el consumo de medicamentos menos caros, como los genéricos.

Del mismo modo, proponen herramientas para monitorizar la financiación y detectar sistemas de alerta para detectar excesos de gasto y tomar medidas correctoras de forma inmediata, e invertir más en iniciativas sobre promoción de la salud y prevención de enfermedades.

 


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